Los poderes de la mutua madrileña

Un jugoso patrimonio inmobiliario de 1.392 millones de euros en el centro de Madrid y 2.500 millones gestionados en fondos de inversión, son los dos grandes avales con que cuenta la Mutua Madrileña para invertir en grandes bancos y buscar acuerdos comerciales que beneficien a los 1,2 millones de mutualistas que tienen en la entidad el seguro de su coche.

La Mutua Madrileña, conocida por todos como una de las entidades más activas en distintos tipos de seguros, protagonizó hace unos años operaciones millonarias de inversión en bancos y acuerdos con petroleras como Repsol YPF. De un lado, sorprendió a analistas e inversores al cambiar su 3,81 por ciento del banco más rentable del sector, el Popular, por un 1,2 del capital del Santander, con la intención de potenciar una alianza aún mayor con la entidad de la familia Botín.

Por otro lado, había comprado poco antes el 29,5 por ciento del Autoclub Repsol, con idea de ofrecer sus servicios de valor añadido a los 1,2 millones de mutualistas del automóvil que tiene, en seria competencia con el Real Automóvil Club de España (RACE).

Tan significativas operaciones y realizadas tan rápidamente llevan a preguntarse cuál es el fundamento del negocio de la Mutua, qué poderes tiene para manejar con cierta soltura inversiones de esa magnitud. Los ratios de crecimiento del negocio asegurador son altos: un 49 por ciento más de beneficio anual y un 17 por ciento en el volumen de primas, que superaba en el primer trimestre de este año los 1.000 millones de euros. Pero se trata de cantidades que están lejos de soportar los requerimientos técnicos del negocio (provisiones, reaseguros, etc.) y afrontar a la vez esas inversiones.

Sólo la operación del Santander supuso 531 millones de euros, la mitad de los fondos propios de la aseguradora a finales de ese mismo año. Un vistazo a la estructura de negocio de la empresa y su fuerza patrimonial ofrece la solución a esa incógnita: además de los seguros de coches, vida y accidentes, la entidad cuenta con un negocio inmobiliario que gestionaba un patrimonio en Madrid de 1.392 millones de euros. A eso se añaden los cerca de 2.500 millones de euros que gestionaba su operadora de fondos de inversión, Mutuactivos.

Amplia cartera de seguros

La mutua madrileña es una de las compañías de seguros más grandes de España. Son especialmente conocidos por los seguros de coches, pero en su cartera de seguros hay sitio para prácticamente todos los seguros del mercado. Respecto a los seguros de autos es difícil contar nada nuevo, son unos de los más conocidos, ofreciendo distintas modalidades de seguros con grandes coberturas y buena relación con el precio.

En dónde sí puede que la Mutua sorprenda a más gente es en otros seguros distintos, como por ejemplo, los seguros de decesos. En este tipo de mercado la Mutua cuenta con seguros específicos para personas mayores de 65 años en los que se incluyen servicios como el sepelio, traslado nacional e internacional y asistencia psicológica.

En conjunto la Mutua cuenta con más de 10 millones de asegurados. La mayor parte de ellos tienen contratados seguros de autos (la Mutua es la tercera compañía del país en este sector), pero también tiene gran presencia en salud, gracias a la adquisición de SegurCaixa Adeslas.

24 edificios emblemáticos

Una de las claves del negocio de la Mutua Madrileña era la división inmobiliaria, que se gestionaba a través de la sociedad Gestactin. En su haber contaba con al menos 24 edificios en el centro de la capital de España, de los que en años pasados obtuvo casi 60 millones de euros anuales de media en alquileres, con una rentabilidad del 10,9 por ciento. Como colofón, la aseguradora encargó al prestigioso arquitecto argentino César Pelli, la construcción del rascacielos más alto de España, la Torre de Cristal en la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid, con una inversión inicial de 360 millones de euros.

Los responsables de la entidad admitían la importancia que ese patrimonio inmobiliario tenía para cubrir las provisiones técnicas de la compañía, en una mezcla idónea entre el negocio inmobiliario y el asegurador.

El peso inmobiliario de la mutua

•Almagro, 9 y 40. •Avenida de Europa, 22 (Alcobendas). • Plaza de Manuel Gómez Moreno, 2 (Azca). • Carrera de San Jerónimo, 15. • Castellana, 15, 33, 36-38, 43, 50 y 110. • Edison, 4. • Fortuny, 6 y 18. • Goya 4. • José Abascal, 56. •Juan Bravo 3C. • López de Hoyos, 35. • Miguel Ángel, 11. • Santísima Trinidad, 32. • Sor Ángela de la Cruz, 3 • Plaza de Colón, 2. •Plaza de España, 8. • Plaza del Marqués de Salamanca, 3-4. • Recoletos, 37-41.

inmuebles mutua madrileña
La Mutua Madrileña contaba con un patrimonio inmobiliario muy rentable en la capital de España, la mayoría del cual estaba ubicado en pleno eje de negocios del Paseo de la Castellana. Se trata en su mayoría de edificios altos de oficinas, ocupados por empresas, además de algunos inmuebles históricos del centro de Madrid.

El beneficio del mutualista

La Mutua es de sus millones de mutualistas. Ese es el modelo básico, que conlleva un reparto de las ganancias en forma de mejores servicios en caso de siniestralidad para los asegurados y un mayor ajuste en los precios de las primas. En términos técnicos, esa cantidad que se debe «repartir» cada año es el 60 por ciento de la diferencia entre lo que se ingresa por primas y lo que se paga por siniestros en accidentes individuales.

En años pasados tuvo una media anual de algo más de 22 millones de euros. «Cuanto mejores sean los resultados —explican desde la entidad–, más capacidad tenemos de acordar alianzas comerciales, como la firma con Repsol YPF o el acuerdo con el Santander».Los responsables del banco y de la aseguradora negociarion también un plan comercial conjunto.

Lo que siempre estuvo descartado es que los rendimientos que la Mutua obtenga fueran ligados a las bonificaciones de las primas. Como el resto de las entidades del sector, esa rebaja anual dependerá de la siniestralidad del asegurado, algo que la Mutua vigila con una especial atención, dados sus bajos costes.

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